¿CÓMO SE DISTRIBUYE EL AGUA CUANDO RIEGAS?

Durante el proceso de riego, el agua no se limita a penetrar en el suelo, sino que forma una zona específica denominada bulbo húmedo. Es en esta área donde el sistema radicular puede extraer el agua disponible.
El principal inconveniente es que este bulbo se agota en un periodo de 24 a 48 horas. Si dicha pérdida de humedad no se detecta a tiempo, el cultivo puede entrar en una situación de estrés.

¿POR QUÉ DESAPARECE TAN RÁPIDO?
El agotamiento del bulbo húmedo se produce por la acción simultánea de cinco factores principales:
Tipo de suelo.
Temperatura ambiental.
Incidencia del viento.
Profundidad del sistema radicular.
¿QUÉ LE PASA A LA PLANTA?
Etapa 1 (12 a 24 horas sin agua): Las hojas comienzan a presentar una ligera flacidez.
Etapa 2 (24 a 48 horas): El desarrollo se detiene y los tallos pierden turgencia.
Etapa 3 (48 a 72 horas): Fase crítica en la que la marchitez ya resulta evidente.
Etapa 4 (Más de 72 horas): Al alcanzar esta etapa, los daños estructurales en el cultivo son irreversibles.
El principal inconveniente radica en que las dos primeras etapas transcurren de forma imperceptible. Aunque a simple vista no se observen signos de afectación, durante este periodo ya se produce una merma en el rendimiento.
LA SOLUCIÓN ES SIMPLE
Resulta esencial identificar el momento exacto en el que el agua comienza a escasear, especialmente durante los dos primeros días imperceptibles. El riego debe aplicarse antes de que la planta experimente un estrés fisiológico severo, y no de forma reactiva cuando la marchitez ya es evidente.
Para lograrlo, es necesario comprender las características del suelo: su capacidad de retención hídrica, la duración de la humedad y el punto exacto de agotamiento. Prever este momento permite programar el riego justo antes de que la reserva se termine.
La gestión adecuada de todos estos factores evita cualquier nivel de estrés hídrico en el cultivo, lo que garantiza la obtención del máximo rendimiento en la cosecha.
